Dos libros en una caja: Gipuzkoa, Mari-lur: tierra de Mari.
Mari, la ancestral Diosa de los vascos, es negra: Mari Beltza. Los vascos se designaban a sí mismos como burubeltzak: los cabezas negras. San Fermín, patrón de Gipuzkoa hasta el siglo XVII, es negro… Nuestra genealogía mítica muestra que los vascos actuales somos hijos de Basajaun y Basandere, nietos del oso (y no del mono), y nuestro antepasado común es el árbol.
Goierri dominó y sometió al rey negro del escudo original de Gipuzkoa, rey moro apresado por los Basajaunes, y entonces surgió Beterri. Y se unieron Goierri, Beterri y Costa, y así nació Gipuzkoa. Gipuzkoa, mairu-lur: tierra de “moros”.
A pesar de ser considerada una voz de incontestable origen histórico, la palabra mairu o moro esconde en los pliegues de su significado una de las más sorprendentes metáforas de la cultura Occidental. Metáfora difícilmente perceptible, el mairu o moro está presente en nuestras más grandes manifestaciones épicas e históricas. Gipuzkoa, ecosistema formado por peligrosas avenidas de agua y grandes estuarios cubiertos de junco, es fundada después de la derrota y cautividad del rey moro que enseñoreaba tales parajes. Como expresión del drama vivido, tanto el rey como el paisaje fueron el motivo ilustrador de las arma de Gipuzkoa.