En esta obra se estudian los castillos del Reino de de Navarra, en La Rioja, La Riojilla, La Bureba y Cantabria. Tras la pérdida de esos territorios, y durante siglos, Navarra intentó
infructuosamente recuperarlos. La Rioja formó parte fundamental del Reino, llegando a ser Nájera una de las sedes reales de mayor importancia, y García el de Nájera uno de sus monarcas más destacados.










