En 1574, al percibir la muerte esperándole a la vuelta de la esquina, e intentando hacer frente a alguna acusación interpuesta contra él a lo largo de su vida, Martin Garaigordobil decidió escribir lo ocurrido. Inesperadamente, en el preciso instante de su muerte se aclaró quien estaba detrás de los asesinatos y robos de los que había sido acusado.