El grupo de los últimos aviadores de la República sigue teniendo un punto de encuentro en un local céntrico de Barcelona. Hay objetos, fotos e imágenes colgados en sus paredes, pero sobre todo es un pedazo de memoria que se niega a desaparecer. La experiencia de la Guerra Civil cambió sus vidas totalmente e intentan que el sentido de participar en la misma siga vigente a lo largo de los años.