Simone de Beauvoir no era feminista a finales de la década de los 50 cuando escribió Le deuxième sexe. Fue más tarde cuando se hizo militante de la lucha a favor de la mujer. Sin embargo, sintió desde muy joven el compromiso firme y fiel hacia su existencia y hacia todo lo que la rodeaba. El conocer y el contarlo fueron las dos pasiones que nunca desaparecieron en ella.