A finales del siglo XIX, la baja estatura de un humilde trabajador de campo llamado Gregorio dio origen al popular sobrenombre de Gregorico y a una peculiar saga de una numerosa familia tafallesa, los Gregoricos.
Sus herederos han celebrado con humor y alegría la leyenda de sus raíces, cultivando la tierra, el arte y la ciencia con igual tesón y pasión a lo largo del siglo XX. Cien años de afectos y pequeños placeres de la vida engrandecidos en compañía. Un libro de lujo con decenas de fotógrafías de todas las generaciones.
