Hoy día ya se sabe que no hay que alimentar a las plantas, sino a la tierra en la que nacen y se desarrollan. El alimento perfecto es el compost.
El libro nos explica como elaborarlo con los restos naturales que normalmente disponemos (restos de podas, hojas secas, restos de cosechas, de hortalizas, desechos de cocina, malezas, estiércol, etc....)







