Xavier Cañadas, militante de la CNT en aquellos momentos, fue una de las cinco personas encausadas y condenadas. En su relato explica cuál fue la participación y responsabilidad real en los hechos de las personas condenadas; cómo transcurrió el juicio plagado de irregularidades; y cómo se fraguó la destrucción del Scala y el montaje policial, en torno a la figura de un confidente.








