La asociación de los judíos con el Estado de Israel es fácil, casi automática. “Estado judío” y “Estado hebreo” se han convertido en términos de uso corriente. Sin embargo, entre los partidarios incondicionales de Israel hay menos judíos que cristianos. Esta obra explica esta aparente paradoja y evidencia la oposición al sionismo articulado en nombre de la tradición judía.







